El “tren bala” no es un salto a la modernización sino un fabuloso negocio: entre Bs As y Córdoba costará 24 centavos de euro el kilómetro, el costo de la obra de U$S 1.320 millones se eleva a U$S 4.000 millones financiado.
El colapso del transporte no es fruto de la improvisación. De él se benefician los concesionarios de trenes, los dueños de las empresas del transporte urbano, los concesionarios del peaje de rutas, la industria automotriz, los beneficiarios de la privatización de las aerolíneas y de los aeropuertos.
El gobierno nacional es socio interesado en este negocio ferroviario. En la reciente ley que creó las dos empresas “estatales” de trenes, “la compañía estatal administradora de la infraestructura [quedó] como un mero fondo fiduciario para la realización de obras” (Clarín 29/02/08)
En este caso, constituye una oferta leonina de la empresa Alstom y los grupos argentinos Emepa (K) e Iecsa (Macri). Con lo que cuesta este proyecto bien se podría reconstruir integralmente los ferrocarriles en Argentina, pero para viabilizar esto es necesaria la nacionalización bajo el control y la gestión obreras, la única forma de evitar un nuevo negociado.
Impulsemos una campaña con esta reivindicación. El Consejo Departamental de Humanidades convoca a sumarse el día 10/06, a las 18:30 hs en la Estación Sud, a la convocatoria de distintas organizaciones sindicales y políticas.

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