A partir de la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo al personal no-docente de la UNS se han suscitado una serie de irregularidades. A mediados de 2007 se da a conocer el resultado del reencasillamiento. Luego de meses de trabajo en las 2 comisiones de preencasillamiento y Central, la paritaria local (conformada por el CSU y ATUNS) determinó ascensos y descensos arbitrariamente, sin dar ningún tipo de fundamento a través del acta.
El reencasillamiento no fue equitativo, fue un proceso viciado mediante acuerdos secretos y, fundamentalmente, no fue funcional (como lo establece el acuerdo CIN-FATUN y la Res. R-826/06). No se elaboró previamente una estructura funcional, adecuada a la realidad actual de la universidad, tal como lo establece el art. 16 del CCT; pero como también lo indica el más elemental sentido común. Por último, tampoco se cumplió con la Res. CSU-724/06 por la cual los paritarios deben someter a la aprobación del CSU el acuerdo alcanzado.
Ante esta situación, un grupo de 84 no-docentes recurren a la justicia que, en su fallo del 17/04/08, hace lugar al reclamo destacando que el reencasillamiento fue un “proceso signado por la desprolijidad, el desconcierto y la improvisación” (Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca). Los trabajadores no-docentes vuelven a demostrar su buena predisposición al elaborar un proyecto presentado al CSU, que es desestimado en la sesión del 05/05/08.
Un nuevo reencasillamiento, con normas precisas de procedimiento, llevó a los paritarios al mismo resultado arbitrario de agosto de 2007, manteniéndose las mismas inequidades, la superposición de funciones y el favoritismo por los miembros de ATUNS ligados a la gestión. Es necesario destacar que todas estas maniobras responden a una necesidad presupuestaria precisa, “que cierren los números de la pirámide”, por lo que ascender a quienes se vieron perjudicados por este reencasillamiento sólo puede lograrse a costa del perjuicio de otros trabajadores. Todo esto fue avalado por el CSU en su sesión del 02/07/08.
El Consejo Departamental de Humanidades hace responsable al CSU de las arbitrariedades cometidas, por convertir a los trabajadores de la universidad en variable de ajuste de la falta de presupuesto. Como lo hemos expresado en reiteradas oportunidades, es necesario un reclamo más enérgico al gobierno nacional por aumento de presupuesto que posibilite la plena vigencia de los derechos laborales de docentes y no-docentes, así como condiciones de estudio adecuadas para los estudiantes.

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