12 años de leyes menemistas han convertido a la universidad en subsidiaria del gran capital. La política educativa de Kirchner no se ha alejado de esta senda, recurriendo al ahogo presupuestario que refuerza la línea de “autofinanciación”. La UNS ha sido (y sigue siendo) la alumna preferida de la CONEAU (organismo que acredita, o no, las carreras universitarias en base a criterios mercantiles). Ya durante la gestión de L.M. Fernández (2002-06) se completaron las reformas que impone la Ley de Educación Superior (1995) en las principales carreras (Derecho, Administración, Farmacia, etc.) apuntando a una educación elitista, técnica, al servicio del capital. Moldeando una universidad proveedora de mano de obra semi-calificada y barata para las empresas multinacionales (Down Chemical, Techint, etc.) o, como señala el art. 78 del estatuto de la UNS (modificado en 2005): “Además de los fondos asignados por el presupuesto (…) la Universidad integrará el capital necesario (…) actuando en el campo de los negocios públicos y privados”. El actual rector, Crapiste, pertenece, al igual que Fernández, a la lista Blanca aunque asumió con el apoyo de Universidad (camarilla docente de derecha) y se propone mantener la línea institucional de su antecesor, vale decir, el remate de la Educación Pública
El Departamento de Humanidades no se ha mantenido al margen de esta tendencia, si bien nuestra formación no resulta tan rentable como las ciencias duras, y se evidencia cotidianamente la destrucción de la universidad pública: el edificio donde cursamos todos los días literalmente se cae a pedazos; la sala de lectura de la biblioteca se encuentra saturada la mayor parte de la tarde (que es cuando cursamos); acaba de subir la copia en la fotocopiadora del Centro a $ 0,07, trabajo en negro de los pasantes mediante; las becas que otorga la universidad son de miseria ($ 120 para bahienses, $ 180 para estudiantes de la zona); el precio de un menú en el Comedor es de $ 4,50; además de contar con el perverso sistema de Inecuaciones (¡gracias MNR!) que limita la cantidad de materias que podemos cursar cuatrimestralmente. Esta es la universidad de Crapiste y las camarillas.
La falta de presupuesto no sólo nos afecta a los estudiantes, bloquea toda investigación que no redunde en beneficio de los pulpos capitalistas y es la causa de la miseria salarial de los trabajadores (docentes y no docentes) de la universidad. Razón por la cual la CONADU Histórica ha salido a luchar:
por salario equivalente a la canasta familiar, por la jubilación (82% móvil), por el salario para los 30.000 ad honorem, por la triplicación del presupuesto universitario, por la democratización de las universidades nacionales entre otros reclamos. Hacemos propias todos los reclamos.
Al derrumbe educativo, opongámosle una alternativa propia de los estudiantes. El último año no se logró conformar una lista a través del centro de estudiantes y los 4 lugares en el Consejo fueron usurpados ilegítimamente por MNR-Desafíos, brazo estudiantil del Rector, que sacó menos del 20% de los votos. Teniendo en cuenta este contexto, sostenemos la necesidad de desarrollar una alternativa independiente de las autoridades, que luche consecuentemente contra la mercantilización de la educación, por planes de estudio al servicio de las necesidades del pueblo trabajador, votemos por un consejero que defienda este programa.
- Triplicación del presupuesto universitario
- Comedor a $ 1, bajo gestión estudiantil
- Boleto estudiantil a $ 0,20 universal e irrestricto
- Becas a $ 500
- No a la inecuación
- Salario igual a la canasta familiar para los trabajadores (docentes y no docentes) de la UNS

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